La ley de Internet rusa genera dudas y polémicas entre expertos y organismos de derechos humanos

 

Nueva ley de Internet rusa genera polémicas

Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa.

La ley de Internet aprobada por Rusia  genera dudas entre expertos y activistas de los derechos humanos.  La norma,  que entró en vigencia el 1 de noviembre, otorga  al gobierno del país el poder de bloquear el acceso a los contenidos tanto desde dentro como desde fuera de Rusia “en caso de emergencia”.

¿A que no sabes quién decide si es o no un caso de emergencia?

La ley de Internet rusa. Entre la inaplicabilidad y las segundas intenciones

La ley fue aprobada formalmente por el presidente Putin en mayo. El jefe de gobierno de la Federación Rusa citó la necesidad de tener la capacidad de desconectar el ciberespacio de Rusia del resto del mundo en caso de una emergencia nacional o una amenaza extranjera, como un ciberataque.

Para poder conseguir este objetivo, la ley establece que todos los proveedore de servicios de Internet locales enruten el tráfico a través de servidores especiales gestionados por el Roskomnadzor, el regulador de telecomunicaciones del país.

Estos servidores actuarían como conmutadores que desconectarían a Rusia de las conexiones externas mientras desvían el tráfico de Internet dentro del propio espacio de Rusia, al estilo de una gran intranet a escala nacional, a la que el gobierno está llamando RuNet.

La decisión del gobierno ruso no tomó por sorpres a nadie. Los funcionarios rusos han estado trabajando en el establecimiento de RuNet desde hace más de media década. Cómo resultado de su trabajo, se logró la aprobación de leyes que obligan a las empresas extranjeras a mantener los datos de los ciudadanos rusos en servidores ubicados dentro del territorio de la Federación Rusa.

Una medida inaplicable

Los expertos en Internet no confían demasiado en la viabilidad del plan de Putin. Los desafíos técnicos de desconectar a un país entero son demasiado complejos para poder superarlos sin paralizar toda la economía rusa. Si no se hacen bien, anca podrían paralizarse.

Por no hablar del transtorno que producíría al sistema global de asignación de nombres de dominios.

Debemos tener en cuenta que estamos hablando de un país con una superficie de 17 098 242 km². Esto es equivalente a la novena parte de la tierra firme del planeta. Y que dentro de esa superficie conviven varios ecosistemas y culturas y muchísimo terreno despoblado. Las posibilidades de saltarse el bloqueo son infinitas.

La vigilancia como objetivo

Los organismos de derechos humanos dicen que la ley nunca fue sobre la soberanía de Internet, sino sobre legalizar y disfrazar la vigilancia masiva sin desencadenar protestas de la población más joven de Rusia, que se ha acostumbrado a la libertad que ofrece la Internet moderna.

Según ellos, el verdadero propósito de la ley es crear una base legal para obligar a los ISP a instalar equipos de inspección de paquetes profundos en sus redes y obligarlos a desviar todo el tráfico de Internet a través de los puntos de concentración estratégicos de Roskomnadzor.

Estos servidores Roskomnadzor son donde las autoridades rusas podrán interceptar y filtrar el tráfico a su discreción y sin supervisión judicial, similar al Gran Cortafuegos de China.

Ellos opinan que la ley de Internet es una actualización del SORM (Sistema para Actividades de Investigación Operativa) de Rusia. La diferencia es que SORM proporciona capacidades de reconocimiento pasivo, permitiendo a las fuerzas de seguridad rusas recuperar metadatos de tráfico de los ISPs. La nueva ley, en cambio, proporciona un enfoque más amplio, incluyendo capacidades activas de modelado de tráfico.

La directora adjunta de Human Right Watch para Europa y Asia Central, Rachel Denber, dijo en una declaración:

Ahora el gobierno puede censurar directamente el contenido o incluso convertir la Internet rusa en un sistema cerrado sin decirle al público lo que está haciendo o por qué. Esto pone en peligro el derecho de la gente en Rusia a la libertad de expresión y la libertad de información en línea

El consenso internacional es que Rusia no hace más que copiar al régimen de Pekín, que también aprobó una ley similar en el 2016. Dicha leoy otorga al gobierno la capacidad de tomar las medidas que considere oportunas en el ciberespacio del país.

Los dos países han cooperado formalmente, con China proporcionando ayuda a Rusia en la implementación de una tecnología similar a la de su “Gran Muralla”.

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