
The Document Foundation ha querido posicionarse pĂºblicamente ante la inminente llegada de Euro-Office, la nueva suite ofimĂ¡tica europea impulsada por varias compañĂas tecnolĂ³gicas del continente y presentada como una apuesta por la soberanĂa digital. A pocas horas de su lanzamiento oficial, la organizaciĂ³n responsable de LibreOffice ha publicado una carta abierta en la que cuestiona parte del discurso que rodea al proyecto, especialmente algunas afirmaciones relacionadas con su carĂ¡cter innovador y su papel dentro del ecosistema europeo del software libre.
La polĂ©mica no gira Ăºnicamente en torno a Euro-Office como producto, sino tambiĂ©n sobre el significado real de conceptos como independencia tecnolĂ³gica, estĂ¡ndares abiertos y soberanĂa digital. Aunque The Document Foundation no se opone a la apariciĂ³n de nuevas alternativas ofimĂ¡ticas de cĂ³digo abierto desarrolladas en Europa, considera que ciertos mensajes promocionales pueden ofrecer una visiĂ³n incompleta de la historia del software ofimĂ¡tico europeo y de los retos que siguen existiendo en materia de interoperabilidad y formatos de archivo.
The Document Foundation cuestiona el relato de soberanĂa digital de Euro-Office
La crĂtica de The Document Foundation llega en un momento especialmente relevante para Euro-Office, una plataforma que nace con el respaldo de empresas como IONOS y Nextcloud y que busca ofrecer una alternativa europea a soluciones como Microsoft 365 o Google Workspace. Sin embargo, desde la organizaciĂ³n detrĂ¡s de LibreOffice consideran que la iniciativa no puede presentarse como la primera suite ofimĂ¡tica europea de cĂ³digo abierto, recordando que proyectos como OpenOffice.org y posteriormente LibreOffice llevan dĂ©cadas desempeñando ese papel.
MĂ¡s allĂ¡ de la discusiĂ³n histĂ³rica, el verdadero debate se encuentra en los estĂ¡ndares utilizados por cada plataforma. The Document Foundation sostiene que la soberanĂa digital europea no puede separarse del uso de formatos abiertos como ODF, ampliamente defendidos por LibreOffice durante años. SegĂºn esta visiĂ³n, la adopciĂ³n predominante de formatos asociados al ecosistema Microsoft puede perpetuar ciertas dependencias tecnolĂ³gicas, incluso cuando el software utilizado sea de cĂ³digo abierto.
El origen de la controversia estĂ¡ tambiĂ©n relacionado con la propia base tecnolĂ³gica de Euro-Office. El proyecto se construye sobre un fork de ONLYOFFICE, una suite que histĂ³ricamente ha destacado por priorizar la compatibilidad con los formatos DOCX, XLSX y PPTX. Esta estrategia le ha permitido ofrecer una experiencia muy cercana a la de Microsoft Office, algo especialmente valorado por empresas y administraciones que necesitan mantener la mĂ¡xima compatibilidad documental con terceros.
Precisamente ahĂ aparece uno de los grandes dilemas de la ofimĂ¡tica moderna. Por un lado, los formatos abiertos representan una vĂa para reducir dependencias y favorecer la interoperabilidad a largo plazo. Por otro, la realidad del mercado obliga a convivir con los formatos de Microsoft, que continĂºan siendo el estĂ¡ndar de facto en multitud de organizaciones pĂºblicas y privadas de todo el mundo.
Euro-Office se contradice
La postura de The Document Foundation pone de manifiesto esta contradicciĂ³n. La organizaciĂ³n defiende que una verdadera estrategia de soberanĂa digital deberĂa apoyarse en estĂ¡ndares abiertos desde la base, mientras que proyectos como Euro-Office apuestan por un enfoque mĂ¡s pragmĂ¡tico centrado en facilitar la transiciĂ³n mediante una compatibilidad mĂ¡xima con los formatos mĂ¡s utilizados actualmente.
En cualquier caso, la discusiĂ³n generada antes incluso del lanzamiento oficial demuestra que la conversaciĂ³n sobre soberanĂa digital en Europa estĂ¡ lejos de cerrarse. Euro-Office llega con la intenciĂ³n de convertirse en un actor relevante dentro del mercado europeo, mientras que The Document Foundation aprovecha la ocasiĂ³n para recordar que la independencia tecnolĂ³gica no depende Ăºnicamente del origen del software, sino tambiĂ©n de los estĂ¡ndares y formatos sobre los que se construye.