La postura de Doctorow es que hay que arreglar Internet y no a las plataformas

La postura de Doctorow

Cory Doctorow es un bloguero y escritor canadiense. Fuerte defensor de la libre difusión del conocimiento utilizando licencias como Creative Commons, nadie en su sano juicio puede tomarlo por un simpatizante de Trump, la supremacía blanca o cualquier otra entidad «facha»

En la web de la Electronic Frontier Foundation fijó su postura a partir de los acontecimientos relacionados con la censura a Donald Trump.

Comienza señalando:

Es seguro que nadie está encantado con las políticas de moderación de las grandes plataformas tecnológicas (yo no lo estoy). Pero aunque todos estemos de acuerdo en que la tecnología tiene un problema de moderación, hay mucho menos consenso sobre qué hacer al respecto

Doctorow marca dos tendencias principales; la primera es imponer reformas a los gigantes tecnológicos y la segunda es reformar Internet.

La postura de Doctorow

Los defensores de la primera posición proponen reglas y estructuras para que las plataformas se relacionen con sus usuarios: políticas de moderación claras, un debido proceso para los moderados, transparencia y responsabilidad.

Sin embargo, a Doctorow no le gusta porque da por sentado que las grandes tecnológicas son algo inevitable y lo único posible es transformarlos en dictadores benévolos o déspotas ilustrados.

La segunda alternativa, que él apoya, es la de reformar Internet. Las personas detrás de este movimiento quieren una Internet dinámica, en la que haya muchas formas diferentes de hablar con amigos, organizar un movimiento político, asistir a escuelas virtuales, intercambiar dinero por bienes y servicios, discutir sobre política y compartir creaciones.

Dice Doctorow:

Claro que queremos que los espacios virtuales estén bien gestionados, sean responsables y transparentes, pero también queremos que haya otros lugares a los que los usuarios puedan acudir cuando no lo estén

Los administradores de las plataformas pueden equivocarse, y, cuando esto pase, el usuario debe poder recoger y marcharse, y seguir llegando a sus amigos, mostrando y vendiendo su arte, y defendiendo sus causas.

El problema no es (simplemente) que los directores generales de las grandes empresas tecnológicas no estén capacitados para tomar decisiones que rijan la vida digital de miles de millones de personas. Es que nadie está capacitado para tomar esas decisiones.

La interoperabilidad es la clave

Existe un obstáculo para cambiarse de una red social y es el llamado «efecto red»

Si te gustan más las políticas de moderación de otro sitio que las de Twitter, puede que sigas en Twitter, porque ahí es donde está toda la gente con la que quieres hablar. Es más, las personas con las que quieres hablar siguen en Twitter porque tú estás allí. Es una especie de toma de rehenes mutua

Si existiera Interoperabilidad los usuarios podrían cambiarse a plataformas con cuyas políticas de moderación coincidieran. Plataformas cuyas definiciones de «discurso de odio» o «acoso» o «grosería» se ajustan a tus propias normas. Y, el cambio se haría sin perder el contacto con los colegas y amigos con los que interactúan, ni con los extraños a los que siguen o siguen.

Los aspectos negativos de la Interoperabilidad

De todas formas, la postura de Doctorow en favor de la Interoperabilidad no le impide ver sus aspectos negativos:

El primero es que en una Internet descentralizada e interoperable, es mucho más difícil aplicar políticas que afecten a miles de millones de personas a la vez.

Otro inconveniente es que si los usuarios pueden cambiar fácilmente de plataforma sin renunciar al acceso a sus círculos sociales, entonces las plataformas que permiten un discurso dañino o indeseable acumularán usuarios que disfrutan de ese tipo de cosas.

Doctorow se pregunta:

¿Pero qué pasa con la expresión ilegal? ¿El fraude, la pornografía no consentida, la incitación grave a la violencia?

Y se responde

Pues bien, todo esto sigue siendo ilegal, y los tribunales y los fiscales (así como los particulares, en muchos casos) tienen el derecho legal de castigar a las personas que utilizan las plataformas para difundir este discurso ilegal. Es más, dependiendo del tipo de discurso y de la complicidad de la plataforma en él, la propia plataforma puede compartir la responsabilidad por el discurso delictivo.


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  1.   Miguel Rodríguez dijo

    Bueno, me puse a investigar y encontré su blog, acto seguido le envié un correo proponiéndole como sugerencia en lugar de interoperatibilidad, el estricto respeto a lo que los usuarios aceptan en términos de uso, obligando a los proveedores de servicios de redes sociales a mantener viejas políticas de uso siempre que el usuario rechace las nuevas, algo que he comentado aquí con anterioridad.

    1.    Diego Germán González dijo

      Es interesante lo que aportas, pero es más fácil lograr la interoperabilidad que hacer que los usuarios lean los términos de uso que aceptan.

      1.    Miguel Rodríguez dijo

        ¿Y respecto a la privacidad y filtración de datos debido a ello?. Por como lo entiendo, el chiste es que se quiere preservar la «libertad de expresión» violando la propiedad privada de todos, tanto de empresas (su infraestructura) como de los datos de los usuarios que básicamente podrían ser compartidos por todas las plataformas y enviar mensajes personales desde una plataforma a otra para «no perder el contacto»; destruyendo en el proceso tanto la competencia y la privacidad como resultado de que ninguna red social pueda garantizar la seguridad de los datos pues no puede asegurar el cómo serán usados si existe interoperabilidad, ya que se comparten datos.

        Por otro lado, tampoco resuelve el problema de la «libertad de expresión» si resulta por ley la regulación de los contenidos en redes sociales. Lo que propongo, aumentaría la competencia entre redes sociales y abriría competencia entre los servicios que sostiene una misma empresa ya que si muy pocos optan por un nuevo contrato sino mantener el viejo, tendrán que limitar nuevas actualizaciones de contrato y actualizar plantillas de interfase de usuario en los viejos contratos además de echar por tierra lo que políticos en desconocimiento total de cómo trabaja El Derecho y los Sistemas Informáticos terminen legislando cualquier tontería que se les ocurra porque las empresas y usuarios pegarán el grito al cielo con mayor ahínco.

        Con el modelo actual es fácil para cualquier empresa obligarte a aceptar los términos de uso porque si declinas te saca de la plataforma aún manteniendo tus datos en ella, de la misma forma los legisladores (que son unos «genios») pueden hacer regulaciones que terminarán sí o sí (dependiendo de la ubicación del prestador del servicio) en los términos de uso; cuando solicitas un servicio, las partes interesadas son tú como cliente y la empresa, pero debe haber una relación de ganar-ganar, ya que actualmente no tienes potestad real de decidir, pues no se te da la forma de objetar y mantener las condiciones que te parezcan más favorables, necesitas es Libertad para Decidir, no que tus datos sean compartidos entre empresas. Asimismo, el problema actual no veo que se solucione ni con el modelo interoperativo pues, muchas redes sociales comenzaron ofreciendo una decente moderación y resguardo de privacidad, pero ahora son completamente distintas de lo que fueron alguna vez.