El señor Claude Shannon. La prehistoria de Unix quinta parte

Estoy escribiendo este artículo en una casa ubicada en el borde de la capital argentina. Cuando lo termine viajará por kilómetros de fibra óptica hasta la localidad balnearia de Las Toninas donde un cable subterráneo lo llevará por debajo del Atlántico por el camino más rápido hacia los servidores españoles de LinuxAdictos. Al publicarse, podrá leerlo en su smartphone el pasajero de un bus en Madrid y en su tableta un paciente sentado en la sala de espera de un dentista de Ciudad de México. Es posible que al primero le guste tanto que llamará a su madre para pedirle que lo lea, mientras que al otro le parecerá tan malo que subirá un video a Instagram diciendo cuanto lo odia.

El rol de los laboratorios Bell

La mayor parte de las tecnologías involucradas en el proceso, desde que prendí el ordenador para escribir el artículo, hasta que el mexicano pulsó el botón para subir su video se originaron, mejoraron o inspiraron en el trabajo de una sola institución. Los laboratorios Bell.

Financiados por un pequeño cargo en las facturas de teléfono del monopolio de las comunicaciones AT&T, los laboratorios Bell reunieron a varios de los mejores físicos, matemáticos, químicos, ingenieros y otros especialistas en disciplinas que sirvieran para mejorar o ampliar el servicio tecnológico.

Aunque lo que justifica esta serie de artículos es la invención de Unix, el sistema operativo en el que se inspiraron Linux, FreeBSD y macOS, también salieron de allí los transistores, las redes celulares de comunicación móvil y la tecnología CCD de captura de imágenes digitales. Es cierto que no supieron ver el potencial de los microprocesadores, pero, el invento de estos hubiera sido imposible sin la investigación previa de los laboratorios en materiales semiconductores.

Aunque los laboratorios Bell funcionaban con mecanismos parecidos a los de las comunidades del software libre y la mayoría de los inventos eran el resultado de la colaboración de varias personas, el que tal vez sea su mayor logro fue una contribución individual. Y, no se trata de una tecnología sino de una teoría. Permítanme presentarles al señor Claude Shannon.

El señor Claude Shannon

Hijo de un comerciante y juez de un pueblo rural y de una directora de escuela, creció armando y desarmando aparatos. Su carrera en el mundo de las comunicaciones se inició construyendo un telégrafo. Desde el primer momento, sus profesores lo calificarían como un científico con un gran talento y, años después, el propio Albert Einstein lo catalogaría de “brillante”.

El primer hito de la historia que estamos contando se registra cuando el señor Claude Shannon, a punto de terminar su licenciatura en la Universidad de Michigan, ve un aviso pidiendo operadores para el “analizador diferencial” del MIT.

Considerado como una de las primeras computadoras analógicas, el analizador diferencial ocupaba toda una habitación y debía ser operado por varias personas. Era capaz de resolver problemas matemáticos complejos con una velocidad mayor a la de cualquiera de las alternativas de la época. La máquina se componía de un circuito de interruptores electrónicos que controlaban conjuntos de varillas, poleas, engranajes y discos giratorios, que los operarios tenían que manipular constantemente para que se correspondieran con los valores en un problema numérico. Lo divertido es que el analizador daba la respuesta escribiendo con un lápiz mecánico en papel cuadriculado.

Fascinado por la máquina, Shannon se interesó por los relés electromecánicos dentro de su circuito de control. Se trataba de interruptores magnéticos que se abrían o cerraban con un clic cuando se aplicaba o cortaba una corriente. La posición abierta o cerrada de los relés podría representar una respuesta de sí o no a una pregunta. También, una cadena de relés podría ramificarse en una dirección lógica representando las alternativas «Y» u «O» dependiendo de las posiciones abiertas o cerradas. De ese modo, se podría responder a un problema complicado o ejecutar un conjunto complejo de comandos.

Trabajar con el analizador diferencial le dio a Shannon el germen de una idea sobre una nueva forma de diseñar y utilizar estos circuitos a través de la aplicación del algebra booleana.

Tema que va a quedar para el próximo artículo

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