
Si eres usuario de Windows o macOS, las opciones que tienes no pasan de una versión más reciente a otra más antigua. A veces ni eso, ya que, por ejemplo, hace unos 3 meses desde que Windows 10 ya no recibe soporte oficial. En Linux esto es muy diferente: puedes usar decenas o centenares de opciones, y un mismo sistema puede estar oficialmente en 11 sabores, como es el caso de Ubuntu. Entre otros motivos, por eso existe el distro-hopping.
No vamos a explicar aquĂ quĂ© es el distrp-hopping (tambiĂ©n puedes leerlo como distro hopping o distrohopping), porque tenemos un artĂculo que lo explica con historia incluida. Lo que sĂ vamos a hacer es explicar lo difĂcil que es mantenerse fiel a una distribuciĂłn con todas las opciones que hay.
Distro-hopping: pensando en mi prĂłximo salto
Mi mentor en Linux tenĂa una especie de manĂa: todo tenĂa que irle bien, y cuando empezaba a notar algo raro, reinstalaba de cero. Yo no llego a tanto, ni me acerco, pero sĂ se me activa la bombilla del distro-hopping cuando veo algo raro. Desde que me pasĂ© a Manjaro, esa bombilla pasa la mayor parte del tiempo apagada, pero no todo va bien siempre.
Manjaro me gusta porque me da todo lo que quiero y no me obliga a usar lo que no quiero, como sĂ hace Ubuntu. Es una distribuciĂłn que simplifica el uso de Arch Linux (aunque insisten que «no es Arch»), pero no se recomienda a usuarios que no sepan nada de Linux. Yo sĂ© algo de Linux, soluciono mis problemas, pero no soy tan especialista como gente que conozco. A veces pienso en si serĂa mejor para mĂ una distribuciĂłn más facilita.
Y esto nos lleva a algo que me ha ocurrido esta semana: habĂa empezado a usar más paquetes flatpak por el de AceStream, y tenĂa tres instalados (AceStream, VacuumTube y Upscayl). Todo me iba bien, hasta que esta semana empezĂł a ser imposible abrir interfaz gráfica de la tienda de software Pamac. Lo lancĂ© desde el terminal (pamac-manager) y me mostraba un error con algo de flatpak. Actualizaba los repositorios y Pamac sĂ se abrĂa.
Al final volvà a las versiones en AppImage de los tres programas, limpié la caché y las cosas volvieron a su cauce… aunque el bichito del distro-hopping pululó por mi cabeza.
A quĂ© distros darĂa mi salto
Os adelanto que ahora mismo no pienso en saltar. Más bien pienso en a dĂłnde saltarĂa si me hiciera falta y quĂ© me obligarĂa a cambiar de distro. El motivo podrĂa ser olvidar toda preocupaciĂłn. En ese caso, Âża dĂłnde saltarĂa yo?
Linux Mint me gusta. Para mĂ es cĂłmo deberĂa ser Ubuntu, sin obligarnos a usar paquetes snap, con su snapd y apparmour. Su escritorio tambiĂ©n me llama la atenciĂłn para bien, y si no siempre puedo decantarme por su versiĂłn MATE. Es lo que me dice ese diablito del hombro («Cambiateeee a Linux Miiiiiint»), y sin lugar a dudas serĂa el salto que darĂa ahora mismo si algo me pasara en Manjaro.
Otras opciones serĂan SteamOS y KDE Linux, pero los problemas son obvios: SteamOS, por lo menos en enero de 2026, no está disponible para cualquier equipo; sĂłlo funciona bien en la Steam Deck, algunas Legion Go y esta primavera en la Steam Machine. Por otra parte, KDE Linux no pasa de alfa.
Usar una distribuciĂłn inmutable está bien, ya que es difĂcil romper algo, pero tambiĂ©n tiene sus limitaciones. En mi portátil no es tan importante el modo juego de SteamOS, por lo que KDE Linux serĂa mejor opciĂłn. Pero aĂşn falta mucho para su lanzamiento.
AsĂ que mi hipotĂ©tico salto serĂa hacia la menta: base Ubuntu, mucha documentaciĂłn (por Debian y Ubuntu), estabilidad LTS y pocas o ninguna imposiciĂłn.
Y este es el problema de Linux, para algunos «bendito problema». Tenemos tantas opciones que cualquier pequeña piedra en el camino puede provocar un divorcio con nuestra distro favorita. En parte no tengo redes sociales por algo parecido, pero no tener redes sociales no arregla nada de las infidelidades a los sistemas operativos con base Linux…