
Si no sabes lo que son las DNS probablemente todo este tema no te importe absolutamente nada, pero para todos los demás es algo bastante interesante que comentar. Google, el ya considerado Gran Hermano de Internet, el ojo que todo lo ve y que domina toda nuestra información, ha lanzado sus DNS públicas para, según ellos, mejorar la velocidad de la World Wide Web. Y ciertamente, con la infraestructura que tienen, pueden conseguirlo.
Pero ahora viene la pelea. Google ya puede saber los email que intercambiamos, los artículos que escribimos en un blog, las visitas que tiene ese blog, los vídeos que vemos por YouTube, los documentos que tenemos, las reuniones a las que asistiremos… en fin, que si no fuera por Facebook (y similares), Internet ya sería de Google. Además ahora quieren saber todas y cada una de las webs que visitamos. ¿Esto es bueno o malo?
Vayamos por partes, según Google, utilizarán la información recabada para estudios estadísticos (relevancia de sitios y esas cosas para que las búsquedas sean mejores) y solamente almacenarán nuestra IP durante 48 horas. Bien. Además, la excusa es quitarle carga de trabajo a los ISP que, como todos sabemos, no siempre funcionan bien y de vez en cuando hay que cambiar sus DNS.
Ahora bien, espero que no pretendan que pensemos que no van a utilizar nuestra información de navegación para crear perfiles más personalizados de publicidad. Es decir, es un negocio redondo para Google porque puede ofrecer unos anuncios más acordes con lo que realmente le interesa al usuario y, por tanto, incluso cobrarlos más caros.
¿Y que pasa con el usuario? ¿Al usuario esto le puede afectar? Tal y como yo lo veo, cualquier persona que vaya a utilizar las Google Public DNS ya le ha vendido su alma al Big Bro, es decir, que seguramente utilice la mayoría de sus servicios así que un poco más no va a pasar nada… Pero es que además no debería perjudicarle en nada porque, al fin y al cabo, lo único que va a conseguir es más velocidad de navegación (en teoría…) y publicidad más ajustada a sus necesidades (a veces puede ser incluso útil).
En conclusión. Que sí, que Google va a acabar sabiendo más de nosotros que nosotros mismos, pero mientras sea para una mejor navegación, publicidad más interesante para nosotros (y no la morralla que nos encontramos ahora) y no vulnere nuestra privacidad, todo irá bien. El problema es: ¿quién nos asegura que Google trata correctamente nuestros datos y que no se los vende a terceros? Cuestión de fe. Al fin y al cabo esto es como dejar que Google oriente nuestros gustos y necesidades como le plazca, aunque puede que eso ya lo esté haciendo. Es mejor ni pensarlo.